Navegar el río Luján es una experiencia diferente a observarlo desde su ribera. Hoy compartimos un relato de un integrante de nuestra asociación, Javier Moleres, quien ha recorrido el río en varias oportunidades. Esta historia fue escrita en el año 2002, pero mantiene su vigencia. Les iremos compartiendo en varias entregas las anécdotas, para que puedan disfrutarlas en este período de cuarentena.
RÍO ABAJO (2da. parte)
Por Javier Moleres
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Tiro federal. Fotografía Javier Moleres |
Tenemos la sensación de retroceder en el
tiempo, cuando la fachada que recuerda una fortificación colonial, aparece
entre añosos eucaliptos. Se trata de la centenaria construcción del "Tiro
Federal", que se mantiene a pesar de los años, el descuido, y las muchas
inundaciones soportadas que amenazan con socavar sus cimientos.
En las
instalaciones, que datan de 1895, varias generaciones de jóvenes mercedinos se
instruyeron en el uso de las armas, cuando la tensa relación con el país
hermano de Chile hacía temer un enfrentamiento bélico. Pieza valiosa de nuestra
historia y cuna de destacados deportistas, espera paciente que le adjudiquen el
valor que merece.
Desde la margen izquierda, la desembocadura del “Arroyo de
Frías” aporta agua cristalina, a un río que ya muestra lo que será su
característica constante en todo el recorrido: aguas oscuras, aceitosas, tan
cargadas de contaminantes que hasta se sienten "espesas". Una
explicación puede ser la conocida "avivada" de ciertas industrias:
aprovechan los días de lluvia para vaciar sus piletas decantadoras de
efluentes, calculando que a mayor caudal, nadie lo notará.
A los lados del
puente de Ruta 41, La
Palangana (o paraje El Remanso según nuestros abuelos) supo
atraer pescadores y paseantes domingueros por lo atractivo del lugar. Hoy
recibe cuanta porquería inútil se pueda imaginar, y ahí queda desparramada entre "frondosos"
yuyales. En realidad, toda la costa es un basural.
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Basura junto al puente de ruta 41. Fotografía Javier Moleres |
La crisis económica hizo que
mucha gente deba sobrevivir juntando bolsas de residuos y otros elementos
desechados en la vía pública. Luego los extienden en lugares apartados, por lo
general junto al río, para seleccionar lo que pueden vender como chatarra. Por
desgracia, sobran bolsas, trapos y envases plásticos y de lata, que son arrastrados al cauce por las
crecidas. En este punto vuelve a intervenir la mano del hombre para complicar
la situación.
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Tala ilegal de árboles.Fotografía Javier Moleres |
Durante el año 1994, se llevó a cabo un mal llamado "dragado"
(en realidad perfilado de costas) para lo cuál se arrasó con la vegetación de
las márgenes, talando las acacias negras, cuando quizá hubiera sido mejor
desgajarlas, cortando solo las ramas bajas. En todo caso, si se las quería
eliminar debieron envenenar la raíz, pues ahora de cada una de ellas sale una
multitud de ramas finas y espinosas, que hacen de filtro para todo lo que flota
en el río y convierten las orillas en un inmenso depósito de basura.
Continuará...
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