Río abajo. Parte 4.
Por Javier Moleres
Por fin divisamos al arroyo, famoso y nombrado por su misteriosa historia. En el Virreinato de Sobremonte y durante las
invasiones inglesas, se encomendó al Sr. Achaval, un alto funcionario del
Virrey, la misión de resguardar unas tinajas con tesoros, y éste partió de inmediato, acompañado de un esclavo
negro. Cumplida la tarea, el esclavo es muerto para eliminar testigos, y poco
después el funcionario se enferma y muere, sin revelar su secreto. De allí el
nombre de “Arroyo de Oro”.
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Antiguo puente de madera en Goldney. Fotograía de Javier Moleres. |
El viejo
puente “Torres”, construido en madera camino a Goldney, también está a punto de
caer por falta de mantenimiento. Se dice que un vecino de la zona, trabajó sin
descanso para lograr su construcción, y lo triste que cuando lo consiguió fue
el primero en cruzarlo... pero dentro de un ataúd. (1)
Pasamos varios “rápidos”,
tramos donde la corriente se acelera y el agua se agita con tal fuerza, que
pone en peligro la canoa y amenaza con volcarla... ¡muy malo para la cámara de
video!. Desembarcamos en una isla para estirar las piernas. Tiene unos
cincuenta metros de largo por diez de ancho. La supimos ver en mejores
condiciones, hoy da lástima.
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La isla de basura- Fotografía de Javier Moleres |
Todo lo que tira Mercedes está acumulado en ella,
inclusive los aerosoles de espuma con que nos divertimos en carnaval, ¡tanto
daño a la naturaleza, por unas horas de alegría!. Comemos algo, y partimos sin
prisa.
Un puente de cemento junto a los restos de otro de hierro (2), parecen
simbolizar pasado y presente, y anuncian
que estamos en Olivera. Entrando a Jáuregui, el paisaje empieza a cambiar.
Menos bolsas, menos basura, más aves como teros, horneros, carpinteros,
benteveos, biguás, garzas y los simpáticos patitos, que nadan y vuelan
manteniéndose siempre a seis metros delante de la canoa, como si les gustara
acompañarnos.
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Puente de hierro. Fotografía Javier Moleres |
De a ratos sale el sol, y grandes tortugas aprovechan un poco de
calor, trepadas a los troncos caídos. Las nutrias son escasas, con seguridad
debido a la intensa caza a que están sometidas. Se las mata por los dos pesos
que pagan su piel. Lo que más llama la atención son las ardillas, con sus
largas colas y sus ágiles saltos. Llegadas a la zona desde Europa como
mascotas, se escaparon y se reprodujeron hasta considerarlas algunos una “plaga”, ya que roen hasta los
cables telefónicos. Pronto la costa se transforma en un inmenso parque, con
grandes eucaliptos, magníficos sauces, álamos, pinos, palmeras y arbustos en
flor, que brindan su inusual colorido.
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Márgenes forestadas antes de llegar a Jauregui. Fotografía de Javier Moleres. |
Nos acercamos a la orilla para observar
de cerca, y el magnífico paisaje se completa con un lago artificial repleto de
aves. Maravillados, interrogamos a un solitario pescador. Según dice, todo es
obra de un empresario local, que con más visión y amor por la naturaleza que
muchos políticos charlatanes, convirtió la zona en un verdadero paraíso.
Continuará...
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Mansión a orillas del río Luján en Jauregui. Fotografía de Javier Moleres |
Notas:
1-A los pocos días de escrita esta nota (septiembre del 2002), el histórico puente de madera de Goldney fue desarmado y se construyó uno de cemento.
2-El puente de hierro de Olivera guarda una parte importante de la historia argentina. El combate de Olivera ocurrió el 17 de junio de 1880. Fueron cerca de diez horas de enfrentamiento entre las fuerzas provinciales, conformada por 12 mil hombres de la milicia en la que pocos de ellos contaban con armamento, y las fuerzas nacionales, integradas por cuatro mil oficiales. El enfrentamiento dejó tres mil muertes. Allí se enfrentaron las fuerzas que respondían al presidente de la Nación Nicolás Avellaneda, contra las del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Tejedor por la tan ansiada Ciudad de Buenos Aires.
El puente permitía el paso de las tropas Nacionales del coronel Eduardo Racedo, que habían salido desde Campana y se dirigían a Mercedes. Las milicias del interior de la provincia era comandado por del coronel José Inocencio Arias que intentaba llevar la marcha hacia Buenos Aires. Hay una primera defensa del puente por parte de los provincianos que evitan que avancen los nacionales pero estos tenían algo muy importante que eran cañones (*)
(*) Fuente: https://ladransanchoweb.com.ar/
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