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Relatos propios para releer en tiempos de pandemia III

Navegar el río Luján es una experiencia diferente a observarlo desde su ribera. Hoy compartimos un relato de un integrante de nuestra asociación, Javier Moleres, quien ha recorrido el río en varias oportunidades. Esta historia fue escrita en el año 2002, pero mantiene su vigencia. Les iremos compartiendo en varias entregas las anécdotas, para que puedan disfrutarlas en este período de cuarentena.


 Río abajo. Parte 3
Por Javier Moleres

El “Puente del Cañón”, otro testigo del pasado que debió ser conservado, amenaza con derrumbarse a nuestro paso. Su deterioro irreversible, solo habla de abandono y desidia. Más adelante, en lo alto de la barranca y en un recodo del río, un antiguo cañón clavado de culata a la manera de mojón, nos recuerda la retirada del General Lavalle, acosado por las fuerzas federales.





Puente Del Cañón. Fotografía de Javier Moleres.




 Los minutos pasan, y ya estamos entrando en los terrenos del campo “San Ignacio”, lugar de adiestramiento para los efectivos del recordado “Regimiento 6 de Infantería”. Por muchos años los disparos de cañones y morteros, resonaron dentro de sus trescientas trece hectáreas, hoy en ellas reina la soledad y el silencio, apenas roto por el canto de las aves. Esperamos no sufrir un problema con la canoa, que nos obligue a pisar la costa, ya que tantas maniobras militares, han dejado dispersa munición sin estallar. Aún está presente el caso del gendarme herido, al pasar con su caballo sobre una granada. 
Cañón. Fotografía Javier Moleres
Vuelco de la planta depuradora. Fotografía Javier Moleres.
A esta altura, debemos ver pronto el “Arroyo de Oro”, que nos indicará que estamos fuera de los límites de este campo. Antes completamos el tramo más duro: con una serie de saltos escalonados, la cloaca de la ciudad cae al río, inunda el aire de un olor insoportable, enturbia más el agua, y la llena de una desagradable espuma. Remamos tratando de no mojarnos las manos ni salpicarnos. 
Continuará...

Efluentes de la planta depuradora. Fotografía Javier Moleres

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