Por
SOS Hábitat
Por Marina Lemos.
La naturaleza que amamos y cuidamos siempre nos sorprende….
En este momento es necesario recordar los que tuvimos la oportunidad y la dicha de jugar de pequeños o con nuestros hijos en arroyitos cordobeses. ¿Quien no construyó en sus maravillosos cauces de agüita baja, con mucha dedicación, diques de piedra, eligiendo con mucho cuidado las formas, para que encastren de la mejor manera y así poder tener nuestro propio balneario sintiendo que éramos dueños temporales de un poco más de agua, para poder disfrutar sumergiéndonos casi totalmente?.
Hoy en el querido río Luján lamentamos efectos de una situación similar, con el agravante que los responsables no son niños con ansias de disfrutar la naturaleza.
Desde hace varios años atrás, se vienen poniendo piedras en el valle de inundación del río al estilo de nuestros arroyitos cordobeses. Estas piedras son enormes barrios cerrados sobre rellenos o polderizados, que disminuyen la normal circulación del agua.
Si bien tendríamos varios para nombrar, aguas arriba y abajo de la ciudad del Pilar, y en Partidos vecinos, parece oportuno mencionar el de mayores proporciones que ocupa mil hectáreas del valle de inundación del río Luján a la altura de Zelaya.
En oportunidad de poder escuchar en Cardales a un Geólogo tratar el tema, con mucha sencillez éste hombre graficó la situación del valle de inundación del Luján en el sitio de instalación del mencionado barrio. Allí toda el agua de las inundaciones que se producían años atrás, contaban con ancho de circulación de 4600 metros es decir 46 cuadras en un recorrido de 6 Km., todo eso podía ser ocupado con agua porque precisamente la naturaleza que es sabia, le había dejado ese lugar para circular. Pero los hombres que a veces “jugamos” a desafiarla ocupamos con terraplenes, calles y rellenos del Barrio San Sebastián, más de 2000 metros o sea más de 20 cuadras de esas 46, entonces hoy nos sorprendemos por qué el agua está ocupando otros barrios y otras casas; el agua necesita pasar por allí y ya no lo puede hacer.!!!!!!
Al respecto, vale otro ejercicio para los gustosos de la matemática y es simplemente analizar la cantidad de agua que debería estar en esas 1000 ha que era una zona naturalmente necesaria para eso y hoy por pólderes de más de cuatro metros de altura, no puede ingresar. Con un simple cálculo nos damos cuenta que esa agua ocupará, por ejemplo, 3000 ha a una altura de 1,5 metros, y en esto la matemática no falla y la realidad nos lo está demostrando: tenemos en Pilar barrios enteros bajo agua, y que todavía no llegan a sumar esa superficie.
La Reserva del Pilar, está a pleno cumpliendo su función de regulación de inundaciones y otros campos que han sido respetados todavía siguen haciéndolo.
Pero tenemos un gran problema y esperamos que sea tenido en cuenta para un futuro ordenamiento territorial, y acciones de remediación al respecto.
En el estudio mencionado el Geólogo afirma:
“la reducción de la Llanura de inundación…daría lugar a un severo represamiento durante un evento de inundación, que se traduciría en un notable incremento de la cota de inundación aguas arriba del cierre parcial del valle, a magnitudes muy superiores a las históricas, tanto en la vertical como en la horizontal, además de un incremento sustancial en el tiempo de residencia de la inundación, el que sería mucho más prolongado que los actuales. Además tendrían lugar ascensos del freático libre superiores a los que se observan en la actualidad para esta localización” (MALAGNINO, 2011)
Nuestros funcionarios y organismos técnicos y de control tienen una gran responsabilidad en la autorización de estos emprendimientos. Es necesario que se evalúe seriamente el efecto acumulativo que están produciendo estas piedras sobre el río Luján, ya se han ocupado entre Pilar, Escobar y Tigre mas de 7000 ha de humedales y parece que los emprendedores privados van por más.
¿Será que si seguimos con ésta tendencia tendremos que hacer como en el año 1744 trasladar Pilar a un lugar más alto?
Es sumamente importante que todos estemos informados y concientizados de esta problemática, no podemos seguir ocupando libremente el valle de inundación del río Luján.
Hoy muchos pilarenses la están pasando muy mal, mientras que otros que construyeron sus casas sobre terrenos artificiales y detrás de terraplenes apenas ven un poco más de agua de lo normal. Todos tenemos derecho a un ambiente sano.
El desafío es muy grande y los conocimientos técnicos están, no se trata de improvisar soluciones ni buscar resoluciones mágicas ni majestuosas, se trata simplemente de respetar la naturaleza y sus ritmos.
Se trata de que el Estado cumpla su rol de controlar y fiscalizar, de cumplir las leyes que existen y crear las que sean necesarias para velar por el bien común, dejando de lado los intereses inmobiliarios descontrolados.
Se trata también de contar con una comunidad comprometida, que esté atenta, para participar y recordar a los decisores políticos su función de trabajar por una sociedad mas justa.
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